Una hora de diferencia

Domingo, 19 enero 2003 | 0 comentarios

Quise compartir con ustedes mis pequeñas a vacaciones a la ciudad de Brasilia. El viaje queda en mi retina.

Salimos el sábado 11 de enero al mediodía de Asunción en el Mercedes, y llegamos a la noche a Foz, con un viaje muy bueno hasta Ciudad del Este con las pilas bien cargadas para empezar el que se venía como largo viaje.

Una vez en Foz, ajustamos los relojes para tener una hora más que en Paraguay y fuimos a comer una super pizza en un lugar muy clásico, con música paraguaya. Nos quedamos en la casa de Vera, la hermana de Leli, donde nos atendieron como unos reyes, todo el mundo muy amable. Una vez que llegamos, ya estaba planeado ir hasta las cataratas el día domingo para poder tomar pilas y seguir viaje.

Fuimos a las cataratas del lado argentino. Es impresionante la capacidad que estas cosas tienen de hacer que uno se sienta libre y veamos que somos una cosa demasiado chica en el mundo. Fue una mezcla de vida salvaje con todo el campo verde y el contacto con los animales de cerca de las cataratas hacen que todavía uno quede más impresionado de lo que existe en el mundo. Esa noche, salimos a tomar un helado, Guzmán se despidio de sus amigos brasileros y fue a la terminal a tomar colectivo.

En la mañana siguiente, salimos a las 5 AM rumbo a la Brasilia. Un viaje demasiado tranquilo, donde al final de la noche llegamos hasta el estado de Sao Paulo con lluvia, y nos quedamos en Sao Jose do Rio Preto. El viaje fue encantador, con 3 personas viajando juntas, a causa de los walkie talkie, que provoca que nos acompañemos de un auto a otro.

Con un lugar para el copiloto en el Mercedes, la Kangoo cargada hasta el techo, lleno de cosas de Peter, tenia cosas hasta en el techo, en el asiento del copiloto, y con cinturón de seguridad.

Al inicio del dia, yo vine en el Mercedes con Peter, y Lelí en la Kangoo atrás, cambiando para todas las posiciones posibles. Al final del día, yo me quedé con la Kangoo y los esposos en el Mercedes adelante, guiándome para poder pasar a los camiones enormes que iban delante mío. La experiencia con uno de esos aparatitos (los walkies), fue impresionante, para poder compartir todos los paisajes terriblemente bellos del estado de Paraná. A la tarde, el paisaje cambió para tomar otros colores y ser mucho más montañosa al llegar al estado de Sao Paulo. Ningún policia hizo problema al paraguayo que iba con su Mercedes delante mío. En la noche, nos quedamos en un hotel 3 estrellas al que yo le pondria 70, fue espectacular, donde Peter me mostró cómo son las pizzas paulistas, comimos 3 entre los dos, con todo el viaje del día teniamos el hambre aumentado al 100%. A la noche, salí a caminar por la ciudad, que es hermosa, simula ser chiquitita y es una cosa enorme, del tamaño de San Lorenzo más o menos (super comparacion, eh!), donde encontré un cyber donde me metí para enviar mensajitos para todo el mundo.

En la mañana siguiente, desayunamos a las 6 y media, (lógicamente el desayuno maior do mundo), salimos a las 7 y media de la mañana, y fuimos. Como el día anterior habiamos errado el camino, tomamos uno que no era el mejor, y Peter zafó de un super pozo, pero yo no. La Kangoo llantó muy despacito, pero enseguida otro auto nos avisó. Ahí, el gato de la Kangoo no aguantó la cantidad de peso que traia, y (como ya estaba previsto, entonces colocamos soportes abajo) el gato se rompió. Al rato, otro auto llantó dos ruedas muy cerca nuestro, donde hicimos negocio con el tipo que nos prestó su gato y nosotros fuimos a una gomería a cambiar su cubierta. El camino está feo demais. Entonces, cuando nosotros fuimos a la gomería más cercana para reparar nuestro auxilio, encontramos que al lado nos esperaba la comida original de Minas Gerais. Entramos a la cocina del lugar, donde tenían 5 ollas enormes (de 5 kilos cada una) sobre una cocina a vapor super ordenada y “moderna”. Salimos de ahí a las 11:30 AM, desde ahí, viajamos hasta las 9 PM, en un sector donde tuve los mejores paisajes del camino en el estado de Minas Gerais y en el estado de Goias. Hasta pasó encima de mi parabrisas, un tucán enorme con su pico de colores. Una cosa impresionantemente bella. Con las subidas y bajadas, las curvas y mirar el precipicio al costado donde se ve un lago azul con los pájaros volando encima y ningún rastro de vida humana, rodeada de una vegetación sumamente tupida, y los tonos de verde que se superponen como peleándose por el lago. Memorable. Sinceramente, no pensé que en el camino de ida vería los mejores paisajes tan de cerca y tan reales.

Fueron 1600 kilómetros desde Foz, donde en los ultimos 100 encontré algo impresionante: una ciudad llamada Cristalina, como su nombre lo dice, es el mayor proveedor mundial de Cristal. Una ciudad no muy chica, donde paramos en una estación de servicio para nuestro ultimo pipí y entramos al baño: no tenía ninguna luz prendida, sólo el techo que era transparente y abajo de la pared del fondo un pared de cristal. ¡En el baño de una estacion de servicio! Realmente, alucinante.

Llegamos a eso de las 9 y media de la noche a la casa de Peter, Brasilia nos recibió con una lluvia enorme, que, al igual que en Asuncion, causa estragos en las calles inundándolas igual que Mariscal López con un poco de lluvia. Una vez en la casa, conocí a los papás de Peter, y descubrí que Peter es una mezcla casi perfecta de sus papás, Jansy y Humberto. Gente extremadamente amable nos abrió las puertas de una casa llena, pero absolutamente llena de libros. Impresionante, por todos lados hay libros y no solo en portugués. Los vi también en ingles, español y hasta en árabe. Nos acostamos eso de las 12 de la noche, despues de una buena cena, y nos levantamos a las 7 de la mañana del día miércoles con un ring de teléfono.

Ahí salimos con Leli, y dimos una vuelta a la ciudad de Brasilia. Mi cara y mis expresiones habrán sido las más jocosas que Lelí haya visto. Dábamos una vuelta a la ciudad y me dice: esa que está ahí es la iglesia. Mis ojos se llenaron de lágrimas. Siempre la veía en fotos y ahora la tenía frente mío. Sólo la vimos por fuera y ya quedé impresionado. Seguimos derecho y verifiqué la tan vieja historia del mapa de Brasilia: tiene una forma de avión, donde en la “cabina del piloto” están las dos torres del senado, y el edificio donde esta la oficina del presidente. Todos los edificios importantes, como la iglesia, el senado y la casa de gobierno están rodeados de agua, que simboliza la pureza que los rodea. Lo más impresionante es que todo, absolutamente todo tiene un significado. Dentro de la iglesia, la sensacion fue emocionante. La acústica perfecta, bajo el techo de vitrales con 3 ángeles enormes que protegen a los que la visitan, hacen que todo tenga un ambiente majestuoso, con una réplica de la piedad hecha en mármol, una escultura hecha con una cruz que emociona. Todo, irónicamente, con formas sencillas.

Algo curioso: Brasilia está bajo una política de economía de electricidad, donde cada casa tiene un límite de uso de luz, para proteger el medio ambiente y cosas por el estilo, que hace que la ciudad no tenga la iluminación majestuosa que uno imagina para todos estos monumentos y edificios magistrales.

Fuimos al cine con la familia Mello, y ahí entramos a una sala normal, con 14 salas para alrededor de 1000 personas cada una y una pantalla el doble de la grande de la más grande que yo conocía. ¡Era Enorme! Vimos James Bond 007 “Die another day”, y después de un par de cervezas pude contemplar la noche Braziliense, super pasiva, y enorme, enorme, enorme.

El día jueves, tenía una misión: llegar al Carrefour. La referencia que tenía era “Está al lado del Park Shopping”. En la primera pregunta a un “cara”, me dijo que podía se mejor ir de Metrô. – ¿Qué te parece? – Me dijo. “Joia!” Fue mi respuesta. Bajé para la estación, compré un cartoncito que costó 1 Real, y esperé a que venga nuestro “bondie”. La estación tiene casi la misma forma que la que tiene la escena de The Matrix. De ahí, esperé a que la mina que habla en los parlantes diga “Estaçao Park Shopping” y bajé. El shopping no era tan grande como imaginaba. Tiene el tamaño de más o menos 2 o 3 Shoppings del Sol, pero con mucha más variedad de productos, y mucha más gente caminando. Según la gente, no es uno de los más grandes, y que los mayores están en Sao Paulo. Salí del Shopping y fui para el famoso supermercado Carrefour. Un tamaño un poco mayor que el HiperSeis, y con demasiadas cosas más. Los productos son tremendamente más variados, me quedé casi una hora en los estantes de galletitas solamente. Nota muy interesante: Un kilo de azúcar cuesta casi 3 veces más que lo que cuesta en Asunción, y un libro cuesta más o menos el tercio. Los discos están más o menos por los 20 reales (40.000 Guaraníes), los DVDs desde 12 reales. (24.000 Guaraníes). De esto podemos sacar: el costo de vida cotidiano es muy superior al que tenemos en Asunción, pero es mucho más fácil y barato estar más cerca de la cultura y modernización por los tan bajos costos de libros y discos, entonces se ve la calidad de vida de la gente. O muy buena, o muy mala. Y, para que la historia sea todavía más interesante, al salir del shopping una chica de 12 años me dice: -”Cómo hago para llegar a Taguatinga?” – . Y con toda seguridad y firmeza, con un portugues de una semana, le respondí: -”Acá bajás la escalera a la derecha, tomás el metro y a la tercera parada llegás”.- Me sentí todo un guía turístico!

Al día siguiente, Entramos a un lugar donde tienen la maqueta de la ciudad, que está en una de las fotos, toda la ciudad se ve reflejada en ella, se ve la estructura de la forma del avion, y todas las explicaciones tienen opciones para los ciegos, con cosas escritas en braille, y sonidos que se reproducen al apretar algun botón. Varios semáforos de la ciudad, producen un sonido en forma de pitido que sirve para que los ciegos puedan cruzar las avenidas cuando ellos tienen verde.

El mismo día, visité el museo JK, en nombre de Juscelino Kubitschek, el presidente de Brasil que fue el que llevó a cabo el proyecto de hacer la capital, construirla en menos de 5 años, e inaugurarla inclusive antes que termine su período de mandato, durante los finales de la década del 50. El museo es más que emotivo, al ver cómo los ciudadanos y los brasileños están tan agradecidos por el esfuerzo y el verdadero PATRIOTISMO que JK tenía al querer ver un país en avance. Durante su gobierno, la producción de automóviles aumentó en un 200%, por ejemplo, al igual que una cantidad de productos que ellos empezaron a producir, autoabastecerse y aprovechar su materia prima. JK fue exiliado un tiempo después por el posterior gobierno militar, y a su regreso, al fin de este gobierno, falleció en un, según la gente “supuesto”, accidente de automóvil a 100 km. de Brasilia.

Siguiendo el mapa de la ciudad, un poco más abajo de la intersección de las alas, esta la antena de TV de la ciudad, que es alta, muy alta, y permite que la gente suba hasta la mitad de su altura, el equivalente a un edificio de 18 pisos. Se ve toda la ciudad, y es el lugar desde donde se aprecia, en vivo y en directo, toda la estructura de la ciudad y su preciado avión. Abajo de la torre de TV, hay una feria “medio” hippie, enorme. Más o menos del tamaño de un supermercado muy grande. Hay de todo, desde sillas y mesas de madera, hasta collares y aros artesanales, pasando por cosas de cuero y brillantes. Una verdadera FERIA de comidas y artículos artesanales.

La estructura de la ciudad, se divide en ala norte y ala sur, y de ahí se parte para localizar cualquier casa, y las calles no tienen nombre, sólo las avenidas principales la tienen. Las casas tienen una forma de ubicarse que depende de números. La dirección indica, la zona (este, oeste, norte o sur), la cuadra, la manzana, y la casa.

La gente.

Demasiado, extremada y notablemente amable. Sin saber que yo era extranjero, todos se mantienen en un grado de amabilidad que no conocía. Por ejemplo, cuando un peatón pisa una franja peatonal, los autos frenan con todo para que él pueda pasar. ¡No se dan una idea de lo que fue cuando yo lo hice! ¡Toda la calle se detuvo para que yo pasara!. Como los autos no pueden andar a más de 60 Km/h por la ciudad a causa de los controles electrónicos, el tráfico se hace mucho más ordenado en el desarrollo cotidiano de las actividades.

La comida.

Fascinante. Exquisita. Tienen una diversidad de tipos de comida, y tienen como una especie de adoración a las comidas y al momento en que son preparadas, lo tratan como un arte. Comí desde un mbeyú envuelto con coco rallado (le llaman bejú), hasta un macarrão (tallarín) de colección, pasando, inevitablemente, por el mejor ejemplar de feijoada que conocí: el papá de Peter, el señor Humberto, me invitó a la ceremonia del preparado de la feijoada, que empieza el día anterior, al poner en agua todas las carnes a ser puestas, y termina al comer la naranja para cortar el gusto del Bacon y la pata de Chancho. Inolvidable.

Banco do Brasil.

Tuve la oportunidad de ir al centro cultural Banco do Brasil. Una estructura con una dimensión del tamaño de 4 manzanas, donde tienen lugares para convenciones, conferencias, exposiciones y clases con temas referentes al arte.

UnB (Universidad Nacional de Brasília)

El último día, fui a conocer la Universidad. Enorme. Es una ciudad con estación de servicios y ¡Auto Mac!. Como un kilómetro de pasillo donde se ven las aulas, sin contar que está el subsuelo con una cantidad de aulas y laboratorios, estos laboratorios son de las cosas más impensadas, como por ejemplo, uno para el análisis de los “Fluidos complejos” (¿?). Algo así como 15 laboratorios para cada Facultad. Enorme, enorme, enorme.

BlockBusters.

Nuestro ejemplo de locadora de videos. Con muchos defectos de comodidad (por ejemplo, sólo se devuelve en el local que se alquiló), pero que ni se sienten al tener una organización y distribución tan avanzada de los trabajos. Quedé absolutamente impresionado, porque, sin ser demasiado grande (la que fui un poco más grande que Diversión Digital Villamorra), tiene absolutamente todo estructurado para un alquiler cómodo y rápido.

Una nueva familia.

Un capítulo valorable, es que fui a llevar un regalo (que olvidé al lado de mi cama, en Asunción), a la Tía de Adri. Un día después que les avisaran que yo estaba por allá, conversé con ellos y fui hasta su casa. Me deslumbró la amabilidad y la gentileza con la que me recibieron. Con el señor Mello (Esposo de Eliane, Tía de Adri), tomamos una cervezas, y conversamos del porqué de mi ida y mi vida cotidiana en Asunción. Después de unas fotos con toda la familia, fuimos a cenar a un restaurant, comimos surubí con camarones servidos en una ollita caliente en la mesa. Delicioso, exquisito, alucinante. Lo significante y destacable, es el trato que recibí de ellos, que es muy similar al de los Brazilienses, con tanta, pero tanta amabilidad, que uno no tiene ganas de salir de una casa de estas. Una noche emocionante. Un agradecimiento muy especial para ellos.

Mi despedida de la ciudad.

Ya preparándome para la vuelta, fuimos a comprar los pasajes a la Terminal de Brasília. El pasaje a Foz costaba 120 Reales, y hasta Asunción 90. (¿?). Por supuesto, me voy para Asunción, es todavía mas barato. Reservamos el asiento número uno, y volvimos para preparar los bolsos. Sinceramente, nuestra terminal es mucho más linda que la de allá. Creo que fue la peor de las que me tocó por el camino.

Me despedí de Jansy, Humberto y Telma (La muchacha que trabaja con ellos, que fue la copiloto de Humberto para enseñarme la Feijoada), toda la gente que me recibió como yo no esperaba. Con un llamado telefónico, me despedí de los chicos de Peter, con un “Que te vayas con Dios” en español, muy emocionante de Isadora (la mayor). Desde chiquitos, tienen muy lindos deseos que me dieron muchas fuerzas para afrontar el viaje.

Con un abrazo enorme (Lo hubiese querido aún mas fuerte), me despedí de Peter y Lelí, y para ellos mis más sinceros agradecimientos, porque sin ellos, no hubiese podido tener la oportunidad de tener tan lindas vacaciones, que quedan en la historia como “El PRIMER viaje a Brasilia”.

Mi viaje de vuelta.

Durante el trayecto de vuelta, conversando con mis compañeros de viaje (se hace muy fácil conversar con la gente, en cualquier lugar de la ciudad, aún más en los colectivos), descubrí el porqué del precio más barato para Asunción. Venía por Pedro Juan Caballero. Entonces tuve la oportunidad de conocer nuevos paisajes por un nuevo camino recorrido. Camino absolutamente desconocido para mí. Salimos a las 2 de la tarde del lunes desde Brasilia, y llegamos a las 10 y media de la mañana del martes a Pedro Juan Caballero. Como un acto de bienvenida al Paraguay, nos bajamos del colectivo espectacular con aire acondicionado, TV, y todas esas excentricidades, para otro de la misma empresa “Nacional Expresso” muy parecido a los de “La Santaniana”. La explicación fue: “Los colectivos lindos no tienen licencia para andar en Paraguay”. Para investigar.

Después de recorrer a traves de las sierras de Amambay, con bellos paisajes y lindas montañas muy vistosas, y la temperatura característica de Paraguay de todas las ventanas abiertas, llegamos a Cnel. Oviedo a las 5 y media, “almorzamos”, y salimos para el último tramo a Asunción.

En la terminal, a las 7 y media de la tarde del martes, 29 horas después de salir de Brasilia, me esperaban mi mamá, mi hermano, adri y su panzota. Es muy lindo volver a casa con gente que nos espera. Para continuar viviendo, trabajando y disfrutando de las cosas que tenemos, y de las que no.

Miré mi reloj, eran las 7 y media, hora brasileña, lo atrasé. Estaba de regreso a casa.

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