Hasta que uno no lo prueba, pareciera que no siente la emoción.
Estoy sentado en un bar, abrí la note, tomo un café y escribo un mail.
Si a mí, tecnológico, estas cosas me impresionan, ¿adonde podremos llegar? ¿Cuál es el siguiente paso?
O será la emoción que tenía yo cuando tuve la idea de tener una note: abrirla, sentarme y escribir mails.
Lejos o cerca, esto tiene algo de magia. Magia que la tecnología está acostumbrada a ofrecernos.
¿Usamos todo lo que realmente nos ofrece?
« Al natural | Sin anteojos »