Faltan menos de 3 horas para que empiece la última función. Y no sé lo que me pasa, estoy por desarmarme, estoy aguantándome las lágrimas y están ahí, aflorando… Yo me anoté a tomar un taller de danza, y salgo descubriendo emociones escondidas en mí que no dejan de
impresionarme.
Cuando yo estaba en segundo grado, en el evento de la escuela por el día de la madre, recité una poesía y me acuerdo que mi mamá lloraaaba y yo no entendía porqué, si todo lo que hice era subirme y decir mi poesía a la gente que estaba ahí.
Ahora siento que estoy llorando igual que mamá aquella vez. Emocionado por todo este vaivén de cosas que están ocurriendo y de las que parece que estoy soñando todo el tiempo. Verles a mis compañeros de colegio en la función de anoche fue algo que hizo explotar mis lágrimas y no
dejo de pensar en eso. Una sensación indescriptible que solo se puede interpretar cuando uno se baja del escenario.
Después de aquel día de la madre, el sábado fue la primera vez que volví a ver un público que me miraba. Y de alguna u otra forma, vos sos la responsable de que esto haya sido posible. Vos y yo sabemos la cantidad de cosas que aprendemos con esto, y lo útil que es en nuestras vidas, pero por sobre todo, la huella que deja en mi corazón es gigante. Siento como que algo se viene, algo muy grande, y que alguien muy chiquita se encargó de mostrármelo.
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