Doce quince.
- “¿Kapelú? ¿Juntos como hermanos?”
- “Yo me tengo que ir al banco primero. Vos te vas a tu casa?”
- “Sí, pero yo estoy en bondie”
- “Vamos na hasta el banco acompañame y después nos vamos en colectivo al centro, Kapelú”.
Doce veinticinco.
- “Me quiero ir a Europa Kapelú.”
- “¿Jhe?”
- “Anoche soñé todo con Europa. Al punto que compré un cartel gigante con el mapa. Yo no estoy hecho para este lugar”
- “Te chupaste todo anoche”
- “No kapelú. Estoy notando nomás que hay algo acá que no me va a hacer crecer. Quiero salir, quiero salir”
- “¿Y porqué Europa? ¿New York pio no te queda?”
- “Europa. Su historia, su riqueza. Estar en Europa es estar en Francia, España, Inglaterra, Portugal… ”
- “All is in your mind, loco”
- “Esperame na un ratito. Este zapato de mierda me queda grande. ¿No tenés pio un papelito para ponerle acá atrás?”
- “Lo único que tengo acá en mi bolso es un papel de yerba”
- “Yapetele nomás porque me molesta como loco. No me deja caminar”
Quince diez.
- “Kapelú, ¿Podés venir un rato?”
- “Kóre chera’a. Esperame na un rato, estoy con setenta mambos acá”
- “Vení na shamigo”
- “Dos minutos”
- “Vení carajo”
- “Bueno. Ya estoy acá. Qué”
- “No, nada. ¿Viste qué linda la tarde?”
- “Hablá nomás ya por que ya me sacaste de allá. Mba’e pa”
- “Ni siquiera hace mucho calor”
- “Kapelú, mejor que me cuentes que tu mina no está mestruando, que te vas a casar o que te afanaste un banco.”
- “Mañana me voy a ir a comprar unos jeans y unos championes”
- “No me vayas a tener así porque si me trajiste para contarme eso, te tiro del balcón.”
- “Y una remera blanca también. O azul también puede ser”
- “Suspendé loco porque me está por dar un infarto, largá nomás ya”
- “El viernes me caso, Kapelú”
Veinte treinta.
- “No tenés nada que perder. Actitud nomás ya”
- “Me voy a hablar con mi amigo que me va a dar el ok ahora”
- “Ya estás hasta la maceta. Pero todavía podés dar un paso atrás. Huir a tiempo no es cobardía”
- “Voy a hablar con mis viejos esta noche. Les voy a contar nomás ya todo”
Once quince. Setenta y nueve dias después.
- “Ví una campera que me gustó mucho para llevar, demasiado linda estaba. Pero allá es verano. No tiene sentido que lleve”
- “Para el avión te puede servir”
- “Pero legalmente ya era caro”
- “No llevás nomás ya. Dos días faltan para que viajes. No te vas a poner a comprar cosas ahora”
- “Ya tengo todo listo. Yerba nomás ya me falta, que me pidió Patti”
Ni siquiera llegaron a pasar ochenta días que me contabas de aquel cartel. Ese que tenía que estar sobre tu cama para que le mires dibujando lo que venía. Solamente hizo falta que lo compres. El resto, vino solo.
Hay decisiones en la vida que uno las toma bien pensadas, eso no significa que lleven tiempo para decidir, se definen con seguridad.
Ese día que caminamos al banco, no era la primera vez que me hablabas de cuánto vos querías viajar. Ahí yo definí que no era el momento de que yo viaje. También pensé muchas veces como vos, pero yo estoy convencido de que en este momento, todavía tengo la oportunidad de hacer cosas acá. Y vos te mostrarste convencido, seguro que te ibas. Ninguno de los dos sabía cómo. La llama se había encendido con escuchar historias europeas, pero ni vos ni yo suponíamos lo que se venía (Yo menos aún que vos).
En la historia de webvas, vos tenés un legado vital: su existencia. Todos sabemos que contigo se vio la necesidad de un área nueva, y que ibas a ser el primer integrante del área, aún sin tener jefe. Y todavía quisiste ponerle un color y una pasión al área. Debían haber reglas que cumplir, donde lo único que buscaste era que en la oficina la pasemos bien, trabajando a pulmón.
Esa figura que buscaste mostrar, de modo absolutamente desinteresado es la que queda de legado, y la que perdurará. Nosotros solo vamos a seguir lo que ya recibimos. Vos iniciaste el ciclo. En nombre de webvas, te entrego nuestros agradecimientos profundos.
En mi historia, vos tenés un legado aún mayor. Ese cartel. Símbolo de dibujar y buscar con alma y vida lo que uno anhela.
En el transcurso del encuentro de nuestras vidas, con el trabajo de por medio, encontré en vos un amigo con el que empecé a compartir emociones de toda índole, con o sin cervezas, con o sin divague, con o sin trabajo. De alguna forma, nos cagamos de risa, lloramos o nos emocionamos juntos. Y para serte franco, me vas a hacer falta.
De todas formas, tengo que estar agradecido al de arriba, porque en el disfrute del trabajo cotidiano, te cruzaste.
En tu nuevo proyecto de vida, en el viaje que emprendés, van también todas mis energías. Estoy seguro que las cosas te van a ir bien. Siempre fue tu elección. Y estate seguro que de alguna forma, voy a estar contigo.
Este café tiene mucha fuerza y un sabor único. No te abracé cuando me lo entregaste porque que Ña Sandwich nos iba a mirar y a decir “¿Y estos putazos que lloran?”.
No todas las veces uno tiene la oportunidad de decirle a la gente que le quiere cuánto le quiere. Parece que ahora me tocó a mí.
“Ten cuidado con las mezclas, y a no desanimar. Times are changing”
« Grandes | Su sonrisa »
Más que un amigo, la vida me dio un nuevo hermano.
Con un hermano, no hay despedidas, siempre estamos ahí en el mundo… el uno para el otro.