A medida que pasan los años, la curva de aprendizaje en el camino de la vida cambia de inflexión constantemente de forma peculiar, dejándonos en todo momento un legado importante en nuestro bagaje de vida.
Y no todas las personas tienen la fortuna de ver que, a mitad de camino, hay una oportunidad más para seguir cargando el equipaje con nuevas experiencias.
Sabemos también que nada está escrito al azar. “Cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da. Nada se pierde, todo se transforma”. Hoy te toca a vos disfrutar de esa parte tuya que dejaste, para que nosotros tengamos más que nuestra comida diaria.
Las caminatas a nuestra casa en Ñemby, el orden del abecedario, las vacaciones en Piribebuy, mi primera vez al volante en el camino de venida de Yuty o tus desvelos estudiando para terminar tu carrera universitaria quedan mucho más fuerte que destellos de luz en nuestra retina, que guarda las imágenes muy profundo, dentro del pecho.
Y así como guiaste nuestros pasos, volvés a guiar pasos de una nueva generación que viene enloquecida a vos, buscando que una vez más que les enseñes a jugar ajedrez o queriendo ayudarte a meter el auto al garaje.
La vida está empezando a devolverte todo el tiempo que dedicaste a lo que formaste. Ahora te toca ver lo que creaste, dar un paso más, y seguir avanzando.
Y tengo la oportunidad de ofrecerte mi mano para ayudarte en el camino.
Felicitaciones, Pappo.
« Parlantes | Tertulias »