Estoy sediento de tu carne, hambriento de tus besos. Cuánto falta para sumergirme en tus olores transportándome al espacio sin tiempo, prescindiendo del aire, sorprendiéndome con el colapso del contacto con alguna porción de tu piel.
Dejame oler tus contornos, masticar tu lujuria. Puede que ese lapso oculto que plasmemos sobre las sábanas marque nuestros poros dejando implacables marcas en nuestras entrañas.
« Medio Picadito | Declaración »