“La vida consiste en la incesante búsqueda por revelar el misterio del amor”
El amor está del lado opuesto a la razón.
Y cuánto más cerca esté de la razón, más cerca estamos del amor puro.
La meta no es tener dominio sobre el amor. La meta es comprenderlo.
Cada uno de los seres humanos define al amor de un modo único lo comprende de manera única y el primer paso es ver el amor que hay dentro de uno. Reconocer qué hay dentro de uno, qué es lo que pasa, descubrirse. Y desde ahí, abrirse camino afuera. Que uno fue creado a partir del amor. Todos los seres humanos lo llevan dentro.
La razón está para investigar sobre lo que pasa dentro nuestro.
Amar es antónimo de ego. Entonces, ¿qué pasa cuando se tiene que amar a sí mismo? ¿Elimino el ego sobre mí mismo?. Ahí es donde se empieza a identificar e individualizar a las emociones, siendo sincero con lo que pasa dentro de uno, trabajando sobre los resultados a los que nos lleve esta investigación.
Es salirse de uno, mirarse y observarse por dentro. Permitir que otro sea el que esté tratando de saber lo que pasa dentro de uno y que ese otro tiene que sea el lado racional.
La complicación está que cuando uno está totalmente compenetrado con el sentimiento, aumenta la dificultad de salirse de uno y observarse. Describir lo que siente es difícil. Por ese mismo concepto interior de cada uno. Tan propio. Tan íntimo.
Una vez experimentado lo que pasa dentro de uno mismo, se puede salir a experimentar el amor con otras personas.
“Todo lo que hay en el universo está en tu interior. Búscalo allí”. Rumi.
El ego es una proteccion, un escudo contra uno mismo, que tiene a convertirse en sobreprotección. Puede sentirse, o no, egoísta. Ahí entra el trabajo interior. Identificar los sentimientos y emociones que hay dentro de uno. Amarse a uno mismo.
No porque uno sepa qué es el amor, va a amar más. Así como cada persona tiene un concepto diferente, y lo siente de manera diferente, a lo mejor no es “más” ni “menos”. Es en formas diferentes. De la forma que satisface al otro. El otro puede ser uno mismo.
Si uno puede amarte a sí mismo, incondicionalmente, entonces existe el amor incondicional.
“La vida consiste en la incesante búsqueda por revelar el misterio del amor”
El amor es un misterio.
En el espacio y el tiempo en el que la vida se nos presenta, nuestra misión es descubrir qué es el amor. En qué consiste. Alguna vez lo vamos a descubrir. Puede ser inclusive un segundo antes de la muerte. Alguien nos dio la oportunidad de salir a desnudarlo.
Son conceptos que se van superando. La vida es una regla de tiempo, donde dejamos huellas. Vamos subiendo niveles, haciendo nuevos descubrimientos, para que cuando tengamos la oportunidad de volver a vivir los desafíos sean diferentes.
La vida no es un misterio. Es el medio para revelar misterios.
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Te quiero kapelú.
Estas cosas se deben discutir con birra, pucho y música en la macbook.