Desde la puerta trasera de la casa, bajaba los dos escalones para empezar el itinerario. Bordeaba la parrilla, pasando por detrás del aguacate y de ahí en diagonal hasta la planta de mandarina. Marcaba la circunferencia de la planta petiza, cuidando que el volante no choque con las hojas o las espinas. Abría la puerta trasera y revisaba la numeración de los boletos. Volvía a aferrarme a la palangana celeste y la giraba para esquivar el camino feo, cerca del tatakua.
Ese día mi recorrido había sido más largo de lo normal. El trayecto se repetía y empecé a probar nuevas alternativas para alcanzar más partes del patio en un solo recorrido. Descalzo, con un shortcito azul, me puse mi camisa de chofer. Ya era grande. Era todo un chofer.
Hoy, entre las noticias del día, encuentro la entrevista en Abc hablando del lanzamiento de tu libro. Resultado de ese tu espíritu de investigación que después de haber entregado parte plena de tu vida para que tus hijos crezcan con amor, decidiste vos también, desplegar tus alas y decidir que tu vida no se detendría con nuestra partida de la casa.
Cuando en cincuenta años, alguien tome alguno de tus libros en sus manos y pueda dar verdadero valor y utilidad a tu trabajo, va a sentir el amor que ponés en que este tu quinto hijo también pueda volar por sí solo, al ponerle más que entrega, dedicación y empeño en lo que hacés. Todos los que fuimos criados por vos, sentimos ese corazón que ponés cuando elegís el color de una página o cosés una camisa de chofer.
Esta mañana abrí el ropero para elegir la ropa que me voy a poner en la presentación de tu tercer libro de esta noche. Me pareció volver a verle, colgada. Celestita, con la tira y el botón sobre los hombros, otorgándome oficialmente el título de chofer.
Dejame llevarte hoy hasta el museo de Bellas Artes. Voy a pasar por frente a casa a las seis y media, en el cuarenta y cinco. Voy a llevar mi uniforme puesto. Vos traé tus libros.
Estoy muy orgulloso de vos, Mamma.
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Felicidades! A tu mamá y a vos.
Es un gran logro, supongo. Y el “supongo” va porque es sumamente dificil que alguien de fuera conozca las horas de quemar paciencia, pestañas, dedos, teclados y suelas de zapatos que hacen falta para llegar a este resultado.
Espero que aparte del uniforme, vayas bien afeitado y peinado, para salir en la foto…