Partido, perdido

Martes, 30 junio 2009 | 0 comentarios

Si fuese posible, querría encontrar un espacio donde pueda caber el perdón. Pero porqué entregártelo, si te perdí. Sí, es posible haberte perdido. Porque fue posible confundirme.

Es arrepentirse. Pero de qué sirve, si no queda más que un desierto de arena salpicándome a los ojos contra el viento.

Claro que podés estar furiosa. La rabia es descarga, que no puedo reparar. Que no puedo indemnizar más que con impotencia, aún mayor a la que ya tengo. La ira sigue siendo pasiva en relación al descontrol que podría tener.

Perdí yo. Perdiste vos. Por elección mía, por acciones mías.

Para qué lágrimas, si podría salir sangre de los ojos. Y mirar el rojo espeso que tiñe la mirada. El perverso tono que cubre nuestra vida con pasión de tortura.

Haberte entregado mi sinceridad, recién al final, me convierte en una porción más de sangre coagulada que camina sin corazón, abstemio del licor que producen tus venas.

Vencimos todas las barreras. Y aún así quiero, con lágrimas de arena y sangre, entregarte una palabra que sale partida, perdida. Perdón.

« | »

§ Dejar un comentario

Lápiz de papel

Partido, perdido

Sobre el lápiz

Textos azarosos