Panza con panza

Lunes, 13 julio 2009 | 10 comentarios

Uno nunca sabe definir de dónde ni porqué aparece la intuición. Simplemente se le hace caso, sin preguntarse demasiado. En algún momento, se entiende porqué.

Desde épocas de escuela y colegio, la gente notaba una particular prominencia en la zona frontal superior a mi cintura. Sí, mi panza. Nunca entendía muy bien el porqué. Era igual a la de todo el mundo. Pero me resultaba simpático que mi barriga les parezca grande.

Se discutían las posibles razones. Que “comía mucho asado” o que “tenía bichos” sonaba muy inocente. Hasta que vinieron los conocedores que afirmaban con certeza: “Panza de cervecero” o “Callo sexual”. Por supuesto que me gustaba hacer alarde de estas dos virtudes que nada tenían que ver con mi condición de adolescente, pero como “sabían perfectamente de lo que hablaban”, no hacía más que confirmar sus absurdas hipótesis.

Durante las clases de colegio, le ponían ojos, nariz y boca. Tenía voz, hablaba. Era un compañero más de clase. Entendí su real protagonismo cuando ví la foto de mi panza, escrita con pincel, con el año y la sección, como logo de mi promoción de secundaria.

Nunca supe si por una propiedad de la sangre o de mi temperatura corporal, cuando hace mucho calor, la remera me molesta como si se me pegara a la piel, asfixiándome. Tengo una tendencia a sacarme la remera en cualquier lugar u ocasión, poniendo a abierta exposición la textura de mi prominente panza.

Están los que se asquean, los que tienen verguenza ajena, los que por las dudas ni se acercan, y los pocos a los que les inspira ternura. Siempre hay un momento oportuno para vanagloriarme de ser barrigón de pocos pelos.

Exponer mi panza, consciente o inconscientemente, me lleva a una sensación desafiante de la que, con cierta ingenua intuición, tengo un orgullo extravagante.

Anoche, antes de dormir, entendí la razón de mi vanidad. A lo mejor sin darte cuenta, me acariciabas la panza mientras yo hacía un esfuerzo por no responder a los reflejos de mis cosquillas, seguir el cuento como si no pasara nada, y puedas dormir enseguida, abrazado a mí.

No entendí qué querías hacer, y por debajo de las frazadas, te aferraste a mi panza y trepaste sobre mí, acomodando tu cabeza en mi pecho, como queriendo escuchar cómo sonaba la historia saliendo de entre mis costillas. Apoyaste tu oreja sobre mis pulmones. La aventura seguía. Te acomodaste mejor y te quedaste encima mío, panza con panza. Las panzas juntas, se hinchaban y desinflaban al mismo tiempo. Tu respiración se hizo más fuerte, hasta que te quedaste totalmente dormido. Te abracé fuerte. Parece que no me sentiste. O sí. Sentí tu cuerpo chiquito, que cabía entero sobre toda la extensión de mi panza.

Finalmente comprendí porqué me vanagloriaba, sin razón aparente, del tamaño de mi panza. Con seis años, cabés entero sobre mí, para siempre. Panza con panza. Bien tapados.

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10 Comentarios para “Panza con panza”

  • Diego dice:

    Gracias a vos, mi panza está contenta. Ya no es sólo un apéndice de mi cuerpo que almacena el exceso de asado y cerveza, o que denota mi completa falta de interés en el deporte.

    Ahora es más que una caja de resonancia donde resuenan extraños ruidos antes del mediodía; es testigo, compañera y cómplice; es motivo de orgullo e incluso símbolo de sabiduría.

    Ya puedo enorgullecerme de mi panza. Quizás podamos formar un club, ¿no? Revisé mi lista de contactos y tengo muchos potenciales miembros. Ahora que recuerdo, estoy en una comunidad del Orkut: "Tengo panza, y qué". Notable coincidencia.

    PD: Casi retiro lo dicho. Es 11.45, y la estimada está armando tumulto esperando su ración diaria. Ya era mucho halago…

  • natalia alvarenga dice:

    mia morrrrrrrrrrrr..esa panzaaa eh!!!

  • Anonymous dice:

    rolo!!

    el sr panza es EL SIMBOLO de nuestra promo…no lo dudes…

    ortiz

  • Doc dice:

    cuanto amor…. cuanto sentimiento… cuanto orgullo…. encerrado en tan fantástica historia. Orgullo por la panza, orgullo por mita'i. Quizá hasta él siga tus pasos… y luego sea simbolo de su promocion y hasta pueda sentirse con un orgullo más que el que hoy vos tenes… : "Mi panza es igual a la de mi Papá".

  • neneguer dice:

    que grande la panza con panza.. el problema ya se radica cuando hay que compartir la panza entre dos panz(s)itas..!

    :P

  • mariel dice:

    es impresionante como podes transmitir tanto amor, tanta ternura, tanta alegria en tus escritos, me encantaría ya tener esa personita con quien poder dormir panza con panza :)

  • elida dice:

    Sencillamente hermoso, muy paternal….Alguien dijo una vez que ser padre no es una obligaciòn, es un priviligio que Dios nos hace. Disfrutalo!

  • Nuria K. dice:

    Todo este texto navega en un sólo sentido. El final.
    Hay instantes que son únicos (eternos)Tu hijo abrazado a tu pansa. Tu hijo chiquito, chiquito para siempre (para nunca más)Esa imagen es tan fotográfica!
    Saludos.

  • Adriana dice:

    ya te conté, verdad? que ahora (después de este relato) comprendo su fijación por las panzas… directamente heredada de su padre! y lo más lindo es cuando, con su inocencia, me hace sentir hasta orgullosa de mi panza: “me encanta tu panza, blandiiiiiiiiiiiiiiita”, esa manera de convertir mi defecto en virtud, tan propia de los hijos chiquitos (de los adolescentes todavía no quiero hablar, voy a esperar que llegue el momento nomás y después hablamos jeje)

  • moni dice:

    hermoso juancho. bello.

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