Tu duda, mi quizás, imperdibles solapas iluminadas por el sol de madrugada. No quiere la muerte, quiere despecharse. Me desespero mordiéndome las uñas de los pies. Quedate, perdete, aferrados están nuestros ojos que cantan y disparan contra el olvido. Todavía hay una historia que empieza cada noche y cada día desde nuestro encuentro. El olvidado recuerdo que no se destruye con el viento, se serena con la lluvia, se pierde en tu cintura.
Vivir más despierto que dormido. O mejor al revés. Cuando sé algo de vos, tu risa me ronda los oídos y te escucho dormida. El tiempo corre desde temprano, y no pensamos. Estamos seguros. Cuando no sé nada, perdí la memoria trece veces durante el día, el teléfono no sonó, no sale el sol. El resto es historia. Te esperé y nadie me esperó. No hubo una sola carta.
La dicha de las heridas en la horas equivocadas. El tiempo habla. Mil estrellas nos hablan, fuman desde su balcón. Apagan la calle y nos abren las puertas a la compañía. El mundo sabe de sus fantasmas, pero en nuestra casa son las mejores y más lindas. Con el cielo en la frente, se te ilumina la sonrisa, de calle a calle.
Marrón, un árbol crece, para recibirnos en su follaje, y trepados a él consigamos un piano para tocarlo. El calor de nuestros corazones pide guerra, con gargantas saladas y dedos calientes, pasando por los abrazos que nos sacan de la soledad y una tarde de comunión de almas.
Se arrancaron las hojas de los camiones. El viento me reconcilia con la guitarra.
« Cucharita | Media docena »
Rubio, muy lindo poema, muy logrado. Figuras literarias que lo embellecen, como esas metáforas, y hasta oxímoron bien aplicados como ” El olvidado recuerdo…”.
Felicitaciones por los 100 escritos !!