Hace mucho que no te escribo. Pasa que en realidad, hace mucho que no sé nada de mí. El café después de la cena estuvo tan rico que tuve ganas de compartirlo con vos. Siento que escribiéndote apago en algo mi sed de contarte cosas.
Las clases están geniales. Tener la oportunidad de estudiar actuación en una universidad no tiene nombre. Estoy leyendo muchísimo, hay materiales que son más que interesantes. Cuando nos veamos te voy a hacer un dibujito para que veas cómo sale la voz a través de las cuerdas vocales.
Estoy comiendo muy bien. No hay montañas de empanadas donde elegís la que quieras, agarrás una mandioca y salís con un vaso de ensalada de frutas en la mano. Pero acá las pastas nunca van a dejar de ser ricas y el café es lo mejor de la ciudad.
Hace mucho que no grabo vídeos y escribo muchísimo menos. Tengo la cabeza en la facultad, hasta en la noche, que leo, leo, leo y como hoy, se me secan los ojos con ganas de verte. De sentirte cerca. Sí, sé que falta menos de un mes para tu cumpleaños. Pero no te preocupes, estoy cada vez más cerca de encontrar tus zapatos de blues y enviártelos con alguien.
Caminar por la calle Corrientes es hermoso. La cantidad de gente me deja con la sensación de ser una hormiga en medio de todos ellos. A lo mejor estoy acostumbrado a sentirme un elefante cuando estamos nosotros dos sentados en el Lido comiendo una empanada de jamón y queso.
Vine a Buenos Aires porque sentí un compromiso con nuestra gente. Vine por la esperanza de que alguna vez pueda hacer algo por ellos, porque tengo la convicción de que ser paraguayos es una fortuna, inmersos en un mundo mágico. Hasta sacrifiqué nuestras tardes tirados en el piso revolcándonos con música, a cambio de sentir que puedo salir adelante, para que tu papá no se quede en el molde y siga teniendo cosas nuevas para darte.
Nunca sentí lo que era extrañar. Ahora sé muy bien que extraño todo. Mi gente, mis amigos, mi mundo, vos. A veces me siento impotente, ¿sabes? Quiero colgarme del 27 para irme nomás, sin saber adonde. Pero cuando vengas, vamos a caminar mucho. Te voy a alzar para que pongas las monedas en el colectivo, vamos a subir y bajar del subte las veces que quieras y vamos a poder andar en tren todo el tiempo. Quiero que vos también puedas sentir que la vida es un viaje. Y que siempre tiene una vuelta.
Ser libre tiene su precio. Pero quiero seguir soñando, aunque no pueda dormir. Pero estate seguro que los domingos de mañana te voy a atrapar para que no te escapes de la cama.
En la ciudad de las luces, no hay ninguna luz que ilumine como vos. Vamos a estar cerca muy pronto. Andá preparando tus pies, porque en tu cumpleaños tenés que estar bien churro. A los zapatos de blues hay que saber llevarlos, vos sabés cómo hacerlo.
Te quiero mucho, Chico.
Papá
« Pum |
kore!, por t culpa ya le extraño a mis nenas! hoy duermo con ellas!!
clap clap clap!!
“Vine a Buenos Aires porque sentí un compromiso con nuestra gente”.
Esa frase dice y justifica todo.
(Say No More)
CAPO !
mi orgullo varonil no me dejo caer lagrimas… pero 4 lineas mas y me echaba sobre la mesa como un niño sin consuelo.
Como te tocan las palabras q salen del alma!!
Yo tambien soy uno q deje todo detras de un sueño, de un porvenir mejor.
Exitos Juan!!
Me encantó esto! da gusto leer!
Felicidades y Adelante Juan!!
El es un latinoamericano!!!!
ya le vamos a mostrar buenos aires!!!